Havas Argentina presentó un informe post-Mundial 2026 que analiza cómo los argentinos vivieron el torneo en simultáneo a través de la televisión, las redes sociales, los chats y los creadores de contenido, marcando un cambio de paradigma para la planificación publicitaria.
El documento detalla que la Copa del Mundo registró 6,25 millones de espectadores acumulados en los estadios con una ocupación del 99,7% antes de cuartos de final, además de 20 mil millones de visualizaciones de video en las plataformas oficiales de la FIFA. En el plano local, la final disputada por la Selección Argentina alcanzó un 88% de share de pantalla, constituyendo un récord del año en la televisión abierta, mientras que el conjunto nacional generó 88 millones de interacciones a lo largo de todo el certamen.
Televisión y rituales colectivos
Pese a la multiplicación de alternativas digitales, la televisión abierta argentina mantuvo su rol central como espacio de encuentro colectivo. Los partidos de la selección nacional promediaron 36,05 puntos de rating en hogares y un 86% de share. El interés general se mantuvo en niveles similares a los de la edición anterior de la Copa del Mundo, aunque fragmentado en una oferta más amplia de canales de aire y señales de cable, además de nuevas transmisiones en streaming.
El rol de las redes y los creadores digitales
Mientras la pantalla tradicional concentró el foco de la emoción, las plataformas digitales expandieron la conversación con 1,4 millones de menciones sociales y 171,3 millones de interacciones vinculadas al torneo solo en el territorio argentino. Un dato destacado es que el 69% de las visualizaciones deportivas en YouTube durante el desarrollo del campeonato correspondió a creadores nativos digitales, reflejando una descentralización en la forma en que las audiencias consumen y reinterpretan los contenidos deportivos.
Inteligencia artificial y desafíos para las marcas
El informe también aborda la integración de la inteligencia artificial en la vida cotidiana de los usuarios y su uso durante el evento deportivo, advirtiendo sobre los límites de la tecnología cuando carece de legitimidad cultural. Al respecto, el análisis señala que las activaciones comerciales que prescinden de los códigos comunitarios o de la transparencia necesaria enfrentan resistencias y valoraciones negativas por parte de las audiencias, evidenciando que la capacidad técnica de producción debe estar acompañada por una adecuada lectura del contexto y del permiso cultural.